miércoles, 12 de octubre de 2011

Y soltar, soltar...



Son tiempos difíciles. El mundo va cayendo lentamente. Nuestros fantasmas se despiertan y lo que antes teníamos ya no nos vale. Hoy escuchaba a Claudio Naranjo diciendo esto por la radio: ''Hay muchos signos de que se avecina la crisis dentro de la crisis. Un tiempo catastrófico en el que podemos tener esperanza, al romperse un sistema que construimos hace millones de años Esto puede tener consecuencias buenas y no tan catastróficas como se piensa.'' Y cuánta razón tiene, cada vez veo a más personas con ganas de cambiar, con más conciencia.
Yo misma me doy cuenta lo que antes tenía ya no me sirve. Qué confundida estaba cuando creía que ser feliz era tener contento a mi ego. La vida y el amor son otra cosa tan distinta a lo que creía... Y me doy cuenta de mi dificultad para soltar. Me doy cuenta que estoy llena de apegos… Quizá lo que más me cuesta es soltar a las personas. Entender que se alejan para seguir con sus propios caminos, con sus propósitos. Sentir alegría por lo que nos ofrecieron y nos enseñaron. Y soltar, soltar, para que todo fluya…
Hay personas que se van y cuando se alejan sientes como si con su adiós se llevaran un trocito de tu cuerpo. Yo creo que en realidad somos nosotros los que les robamos un trocito de su alma, un trocito que se queda para siempre en nuestro corazón y que acaba formando parte de nosotros.
Y de nuevo sentirme sola… La vida nos acaba siempre enseñando que en realidad sólo nos tenemos a nosotros, pues nada permanece… Nuestros padres se irán algún día, nuestra pareja quizás también. Las personas llegan y se van de nuestras vidas. Hacen y hacemos nuestras misiones, movidos por el movimiento imparable de la vida. Y que así siga siendo…
Abrazar esa tristeza por las pérdidas. Es bonito sentirla también… Eso significa que amamos y que nos entregamos con amor a esas personas. Y soltar, soltar, soltar… Para que nuestra vida fluya y nosotros con ella.

           Que tengáis una mágica noche de luna llena…

           Corazón de loba

2 comentarios:

  1. Si, costa molt deixar escapar a les persones, costa molt aceptar que potser no tornaràn mai.
    Al cap i a la fí, el que és important no és el destí final, sinó disfrutrar el paisatge del trajecte.
    La lluna és l'única que ens acompanya en les nits fosques.

    :**

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